El Archivo de Sucre en cuartos de trastos.

La sangre del “El Abel de Colombia”, el Gran Mariscal Antonio José de Sucre, fue esparcida en los montes de Berruecos, el 4 de junio de 1830, y al abrir su testamento el día 19 del mismo mes y año, no se encontró ninguna voluntad ni referencia a su archivo personal.

Previamente, en 1828, Sucre había remitido desde Chuquisaca gran parte de sus enseres y efectos personales, entre los que iban sus papeles. El destino de esta carga era la ciudad de Quito, donde había adquirido desde 1827 una vivienda[1], a nombre de su esposa Mariana Carcelén y Larrea, V Marquesa de Solanda y Villarrocha.

Según el historiador Rafael María de Guzmán, a dicha casa (llamada por muchos años la Casa Azul y hoy Museo Casa de Sucre) llegó en 1828 una parte del archivo del Mariscal de Ayacucho[2]. Por encontrarse dicha edificación en constantes reformas por orden del propio Sucre[3], la otra parte de sus papeles se trasladó a la hacienda de su esposa ubicada en Chisinche. En ambas estancias los papeles de Sucre se ubican en habitaciones de servicio o de colocar trastos. Es forzoso creer que la ubicación de esta documentación en tales espacios contaría con la aprobación de su propietario y que sería de forma temporal, mientras se concluyen los trabajos en la casa de Quito y puedan ser unificados en un lugar más apropiado, atendiendo a la importancia de su contenido (correspondencia personal y comunicaciones oficiales de Venezuela, Nueva Granada, Bolivia, Perú, etc.) 

Los vientos de guerra no dejaron de soplar en la vida de los libertadores, y el Mariscal Sucre debe salir el 13 de enero de 1829 con rumbo a Cuenca para enfrentar a los peruanos en la Batalla de Tarqui, de la cual regreso victorioso a Quito el 10 de marzo del mismo año. Luego de la visita del Libertador Simón Bolívar, a mediados de marzo del citado año, Sucre reinicia los trabajos de remodelación de su casa de Quito, mientras sus papeles continúan depositados en los mismos cuartos de trastos en dos residencias diferentes, a la espera de un lugar digno. En noviembre de ese año Sucre se traslada a Bogotá para evitar, junto a Bolívar, la disolución de Colombia (la grande), por tanto, le es imposible verificar la conclusión de los trabajos de su casa en Quito, los cuales el mismo proyectó a su deseo. De este viaje no regresará con vida el Gran Mariscal de Ayacucho.

Esa primera partición del archivo de Sucre será fatal para su existencia, pues la presencia de una gran cantidad trabajadores y criados en ambas estancias (la casa de Quito y la hacienda de Chisinche), aunado al descuido y desinterés de los deudos del Mariscal, originaran que se pierdan, sobre todo por robo, muchos de aquellos importantísimos papeles. El historiador Guzmán, antes citado, refiere que un empleado de la casa vendió buena parte de aquellos invaluables papeles.

Felizmente para los estudiosos de la historia, como iremos narrando a lo largo de todas las entradas de este tema (ARCHIVO DE SUCRE- Historia), buena parte de aquellos papeles perdidos se pudieron recuperar, por distintas vías y en diferentes años.

Áreas de servicio del Museo Casa de Sucre

Cuarto de arneses del.Museo Casa de Sucre



[1] Jurado Noboa, Fernando. Calles, casas y gente del Centro Histórico de Quito, tomo II, Pag.216.
[2] Boletin de la Academia Nacional de la Historia N° 50, abril-junio de 1930, reproducción de la obra de Rafael María de Guzmán Leyenda Histórica.
[3] Jurado Novoa, Ob. cit. Pag. 218.

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