El libro manuscrito de la Visita del Obispo Martí en la Biblioteca Nacional.


 Una auténtica joya, dentro de un enorme tesoro documental, es el libro manuscrito del que ahora nos ocupamos y que describe la Visita Pastoral que realizara durante más de 12 años el Obispo de Caracas y Venezuela, Monseñor Mariano Martí, entre 1771 y 1784. Si bien este voluminoso manuscrito no se encuentra en su “hábitat natural” (el cual debe ser el Archivo Arquidiocesano de Caracas), encontró hace más de 140 años, por razones bien curiosas, cobijo y atenciones en la Biblioteca Nacional Venezuela. Es casi un milagro que podamos contar hoy con este singular libro como parte del patrimonio documental venezolano.

 Monseñor Mariano Martí (1720-1792) ocupó la silla episcopal de Caracas durante 22 años (desde 1770 hasta su muerte), periodo en que ejecutó la singular proeza de trasladarse por el vastísimo territorio que comprendía su Diócesis para realizar aquella Visita Pastoral dentro de una geografía diversa desde todo punto de vista, reducida demográficamente y con los rudimentarios métodos propios del siglo XVIII que son tan difíciles de comprender en nuestro siglo 3.0. Cumpliendo con las legislaciones eclesiásticas y civiles vigentes en esa época (normadas las primeras desde 1563 en el Concilio de Trento y las segundas por Felipe II en 1577), no fue el Obispo Martí un pionero en estos itinerantes desvelos de las Visitas Pastorales, ya que de las más antiguas que se tienen noticias se cuentan las de Santo Toribio de Magrovejo en el Arzobispado de Lima (finales del siglo XVI),  Juan de Santiago y León Garavito en el Arzobispado de Guadalajara (realizada entre 1681-1687) e incluso la del Obispo Gonzalo de Angulo que fue la primera realizada en las diócesis de Caracas (entre 1632-1633);  sin embargo, puede afirmarse, como ya lo han hecho varios historiadores especialistas en el tema eclesial[1], que el recorrido pastoral del Obispo Martí supera con amplitud los ya anotados y otras muchos más en lo tocante a la cantidad de registros escritos que se produjeron relacionados directamente con la Visita, muchos de los cuales han llegado a nuestros días como prueba de su acción de pastoreo espiritual en su jurisdicción. Fueron estos una gran cantidad de papeles meticulosamente anotados y llevados al día durante el recorrido pastoral, y otros tantos más que se arreglaron al finalizar los 12.300 Km. que recorrió el Obispo Martí en el trascurso de los 12 años, 3 meses y 22 días que ocupó para visitar 12 ciudades, 9 villas, 190 pueblos, 94 sitios o caseríos; de los que dejó un censo de 341.138 almas, 55.029 familias en 50.464 casas; e inspeccionó 178 iglesias parroquiales, 32 sufragáneas, 17 filiales, 69 capillas u oratorios públicos y 40 particulares; así como 16 conventos (13 de hombres y 3 de mujeres), 4 hospicios y 14 hospitales.

 Todos esos datos quedaron compulsados en 15 libros manuscritos, además de un grueso conjunto de documentos sueltos, ordenados así:

          I.            El Libro Personal o Secreto: que llevó y escribió el propio Obispo Martí durante toda la Visita (un tomo de 994 páginas). Se guarda en el Archivo Arzobispal de Caracas (en adelante A.C.C.) y fue publicado por la Academia Nacional de la Historia (en adelante A.N.H.) en 1969[2].
       II.            Los Libros de Inventarios: cinco volúmenes que en total reúnen 2.148 páginas con letra bien apretada[3] detallando los bienes de los edificios eclesiales. Guardados en el A.A.C. y publicado en el mismo conjunto que el anterior por la A.N.H.
    III.             Libros de Providencias o Copiadores: dos tomos que contienen en 1.596 páginas las copias de Decretos, Providencias, Actas y Disposiciones que ordenó Martí durante la Visita. Se guardan en el A.A.C y también fueron publicados por la A.N.H.
   IV.            Libro Compendio: un tomo de 848 páginas manuscritas considerado por algunos como el libro de estadísticas; lleva al final 21 cuadros-resúmenes. Publicado en el mismo conjunto de los anteriores.
      V.            Libro Resumen de la Visita: lamentablemente perdido, este manuscrito contenía, según Caracciolo Parra León que lo describió en 1928[4], 33 cuadros resúmenes de las Vicarías de la Diócesis.
   VI.            Borradores de la Visita: junto a las notas y apuntes sueltos sobre las actividades del examen de Martí a su Diócesis, existe un tomo manuscrito de 288 páginas marcado con el número 171 de la sección “Documentos Episcopales”. Nunca ha sido publicado.
VII.             Relación y Testimonio integro de la Visita General: nombre reducido del muy largo texto con que se titula este libro, del que se hicieron tres ejemplares, en los cuales se plasmó el informe final de todo lo obrado en el trascurso del recorrido pastoral. Muy lamentable es el que también se haya perdido el ejemplar que se conservó desde la época del Obispo Martí en el Archivo Arquidiocesano de Caracas, después de 1928 en que lo editó Caracciolo Parra León[5]. Los otros dos ejemplares fueron remitidos a España[6].

 El décimo quinto libro en que se anotaron los detalles de la inspección pastoral de casi 13
años es el llamado Borrador de la Visita, volumen que hoy se conserva en la Biblioteca Nacional, habiendo salido del palacio Arzobispal de Caracas por petición del Gobierno venezolano mediante la solicitud que se transcribe:










“Estados Unidos de Venezuela- Ministerio de Fomento-Dirección general de Estadística- Caracas, febrero 13 de 1871- 8° y 13°.
  Ilustrísimo Señor Gobernador del Arzobispado de Caracas y Venezuela.
  Interesado el Gobierno en recuperar todos los datos y noticias de la estadística de Venezuela anteriores al año que cursa, para las comparaciones y deducciones indispensables respecto a los elementos de la vida de la República, suplica a Su Señoría se sirva ordenar que se proporcione a este Ministerio la Visita de Su Señoría el Obispo Martí, para obtener la copia de él, asegurando a Su Ilustrísima que tan luego esté concluida será devuelto el original al archivo de esa arquidiócesis.
  El infrascrito se promete de Su Señoría que será satisfecho el justo y muy laudable deseo del Gobierno.
      Dios y Federacion.
                         (firmado Martín J. Sanabria).[7]
  
 No se cumplió la promesa del ministro Sanabria, y desconocido hasta la fecha cuando llegó, para 1894 era ya de vieja data la presencia del grueso manuscrito en los anaqueles de la Biblioteca Nacional, según lo refiere el historiador Manuel Landaeta Rosales en un artículo publicado en el Diario de Caracas el 23 de octubre de dicho año[8].

 Se forma este voluminoso tomo de:
·        3 folios en blanco sin numerar
·        1 folio sin numerar, con el título de la obra que es el mismo muy extenso de la Relación descrita en el ítem VII de la lista anterior. 
·        4 folios con el índice, también sin numerar
·        686 folios (1372 páginas) numerados, con el contenido de la obra, que es el mismo de la Relación y Testimonio integro de la Visita General descrito en el ítem n° VII; pero que, por algunas líneas y páginas enteras tachadas, así como por las anotaciones con correcciones y adiciones al margen y dentro de la escritura, que luego se plasmaron en los ejemplares remitidos a España (y que Parra León detalló que también se encontraban en el original perdido del Archivo Arzobispal), hace presumir que éste de la Biblioteca Nacional sea el primer borrador que se hizo de dicho informe.
·        4 folios sin numerar que contienen una copia de la Real Cedula de 22 de marzo de 1788 y un Auto del Obispo Martí del 23 de mayo del mismo año
·        1 folio en blanco no numerado colocado como guarda final.

 Este manuscrito, considerando siempre que es un borrador y no una copia autentica, encierra muchas particularidades, ya que en sus líneas se recogen algunos datos y detalles que no se plasmaron en los tres ejemplares del informe final, por ejemplo, la descripción de cuando se terminaron de escribir y en que forma fueron enviadas a España las dos copias que se sacaron del original del Arzobispado.

Está encuadernado en tapas de pergamino y escrito sobre hojas blancas y lustrosas del llamado papel español de florete, con una fina caligrafía todavía legible pese a sus casi 240 años de trascripción. La tinta ferrogálica que se usó no fue, sin embargo, tan generosa con el papel y lo corroyó en algunos puntos; afortunadamente las modernas técnicas de restauración que durante años le han sido aplicadas por el Centro Nacional de Preservación Documental que funciona en los propios espacios de la Biblioteca Nacional, ha detenido la degradación natural.

 Desde 1894 se venía llamando la atención sobre la importancia de esta joya documental que gurda la Biblioteca Nacional, siendo el primero en hacerlo, como queda dicho, el general Manuel Landaeta Rosales; y por lo menos en una ocasión[9] se sacó copia de él con la intención de darlo a la imprenta: en 1913 bajo los auspicios del Dr. Felipe Guevara Rojas, entonces Ministro de Instrucción Pública. En 1928 el erudito Caracciolo Parra León consideró que “este borrador fue el inmediatamente anterior a la escritura del ejemplar autentico (repetimos, perdido luego de ese año) y porque tuvo suficiente capacidad en los márgenes para que las correcciones, intercalaciones y adiciones resultasen clara y legibles, merece grande estimación, y el Obispo resolvió completarlo, agregándole copias de todos los documentos y diligencias concernientes, quizá para que si el original se perdía (como en efecto sucedió), quedase, en cambio, su borrador, que aunque no tan perfecto ni completo, podía guardar al menos buena constancia de los datos obtenidos a costa de tantos y tan grandes sacrificios”[10].

 La singularidad y unicidad de este documento lo convierte en un objeto peculiar de alto valor, y a veces de alto precio, como sucedió en el año 1911 cuando la Biblioteca Nacional cambiaba de sede. Según relata Manuel Segundo Sánchez[11], entonces Sub-director de la Biblioteca, al ser desocupado el edificio ubicado frente a la plaza Bolívar de Caracas y mientras concluían la nueva sede, los libros y estanterías fueron depositados en la Casa de Correos en el más completo desorden, pero esto no fue impedimento para que al instante se echara de menos el preciado manuscrito de la Visita Pastoral del Obispo Martí, aunque no se le dio por perdió de inmediato. Mientras se seguía a la espera del nuevo edificio para la Biblioteca, Sánchez fue informado por el célebre historiador bolivariano y coleccionista documental Vicente Lecuna que en su poder se encontraba, por compra realizada a un librero de la ciudad, un raro manuscrito inédito de la época del Obispo Martí, el cual resulto ser el libro de la Visita Pastoral que desde muchos años reposaba en la Biblioteca, el cual fue inmediatamente devuelto a sus anaqueles.

 La suerte parece haber seguido al peculiar manuscrito, suerte que también tenemos los venezolanos de hoy de poder tener y apreciar tan prodigioso documento que enriquece nuestro patrimonio cultural.








[1] Suriá, Jaime; El Eximio prelado Mariano Martí Obispo de Caracas y Venezuela. Caracas, 1962. Imprenta, Juan Bravo, 3-Madrid, pág. 31.
[2] Forma parte de la serie Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela. Para la fecha de la primera edición (se reeditó en 1988 y 1998) se encontraba ya en muy deteriorado.
[3] Sariá, Jaime; obra citada pág. 36.
[4] Parra León, Caracciolo: Relación de la Visita General que en la Diócesis de Caracas y Venezuela hizo el Illmo. Sr. Dr. D. Mariano Martí del Consejo de su Majestad. 1771-1784. Tomo I. Caracas, Editorial Sur-Americana, 1928; pág. XLVI
[5] Es la publicación descrita en la nota anterior.
[6] Estas dos copias de la Relación se enviaron: una dirigida al Consejo de indias y que hoy se conserva en el Archivo General de Indias, Sección Audiencia de Caracas, legajo 959; y el segundo enviado al Rey por medio del ministro Gálvez y que por curioso destino regresó a Venezuela en 1957. Se hará descripción de este hecho en una entrada de este Blog.
[7] Tomado del artículo de Manuel Segundo Sánchez “El Libro Manuscrito del Obispo Martí” en el Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Tomo XI, Abril-Junio de 1928, N° 42, Caracas-Venezuela; págs. 159-160.
[8] Edición N° 335.
[9] Se desconoce si en 1871 se ejecutó el cometido por el cual se sacó este documento del Archivo Arquidiocesano de Caracas, que era, precisamente, copiarlo.
[10] Parra León; obra citada, pág. XLV.
[11] Artículo citado, página 156.

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