Documentos: Bolívar no practicó nunca el despotismo.

Pese a la situación de provecho que le proporcionaba su posición militar (General en Jefe del Ejército en campaña), política (Presidente de la República) y social (miembro de las familias más influyentes de la alta clase social de la época) Simón Bolívar jamás ejerció el despotismo como modelo de conducta. Durante años esperó el dictamen de los órganos de justicia sobre un litigio en el que le disputaban sus derechos sobre una parte de su herencia (El Mayorazgo de la Concepción); y el siguiente documento muestra su postura frente a la propiedad privada, incluso de una persona que ni siquiera se encontraba en el país, lo que lo hacía más desventajado frente al Libertador.

El documento en cuestión es una carta dirigida a su sobrino Anacleto Clemente, por quien Bolívar sentía especial afecto, que se encontraba próximo a contraer matrimonio y enlazarse con otra familia de mucho poder económico y político.  




TRANSCRIPCIÓN 


“Maracaibo, 18 de setiembre de 1821. 

Mi querido Anacleto: 

He sabido, con mucha satisfacción, por tus cartas, que quieres casarte con Rosita Toro por lo que ya te he mandado la licencia por medio del coronel Briceño. A Melchora Ana le escribo con esta misma fecha felicitándola por este enlace. 

Sobre lo que me dices del trapiche del Guaire, te diré lo que hay: lo compré a su dueño, a pesar de ser un isleño que estaba en Canarias; pero el hijo representó sus derechos. No pagué ni aun el primer plazo, porque no había llegado el término, y por lo mismo, a la entrada de los españoles, el amo lo volvió a tomar, y en su poder se ha arruinado. Si el Estado lo confiscare, nadie tiene más derecho que yo a volverlo a tomar por su valor, que debe ser muy ínfimo, no debiendo venderse los esclavos, ni yo comprarlos, y no teniendo caña ninguna la hacienda. Tú, como apoderado mío, da estos pasos en el caso dicho de que se confisque por el Estado, que yo lo tomaré a cuenta de mis sueldos futuros; pero si no se confisca, yo no tengo con qué comprarlo, y por lo mismo, su propietario debe quedarse con él. 

He sabido que tu madre debe haber venido ya, y Juanica debe haber vuelto también. Me alegraré que estas infelices vuelvan a sus casas. 

Los arrendamientos de San Mateo los recibiré yo cuando llegue el caso.

Manda a tu afmo. tío, 

BOLÍVAR” [1]



[1] Fondo: Archivo General de la Nación. Sub-Fondo: Archivo del Libertador, Tomo 44, Folio 83 a 83 vuelto. 

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