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lunes, 31 de julio de 2017

Archivo fraccionado (2): La parte del archivo de Bolívar que le tocó a Daniel Florencio O´Leary



Daniel Florencio O´Leary (con cerca de 17 años), acuarela sobre marfil de Frederick Burk, Colección del Museo Nacional de Colombia.

La vinculación del alma del General Daniel Florencio O´Leary con la figura de Bolívar no se limita únicamente a su relación con el archivo del Prócer, ya que el alma misma, la mente y la acción del noble irlandés estuvieron siempre, desde su llegada a tierras venezolanas, dedicadas a contribuir no solo con la causa de la independencia americana, que ya es bastante decir, sino a creer, sostener y defender los ideales de justicia, libertad y unión que afloraron de la mente del Libertador como única vía para sostener la independencia que los pueblos habían ganado por las armas. A esto se dedicó O´Leary como militar y Primer Edecán de Bolívar; y a esto se entregó como amigo cuando la fatalidad de la muerte separo de aquel mundo al Padre de seis naciones. Lo que empezó como un mero interés para informar a sus coterráneos sobre los sucesos que en esta parte del mundo ocurrían, terminó convirtiéndose en un apostolado para divulgar al mundo la esencia humanística de las ideas y acciones de Simón Bolívar, por lo que con noble acierto puede llamársele “el Evangelista del Libertador”. 

  Habiendo nacido en el condado y ciudad de Cork, en Irlanda, en una fecha un tanto imprecisa (aunque la mayoría de los investigadores la fijan el 14 de febrero de 1801), muy joven se embarca Daniel Florencio con destino de las agitadas tierras americanas de la segunda década del siglo XIX, con la intención de participar en esa agitación a favor de la causa de la libertad. Con el grado de Alférez del cuerpo de “Húsares Rojos de Venezuela” llega a las bocas del Orinoco a principios de 1818, y si bien su primera asignación lo coloca geográficamente lejos de Bolívar, será el alma noble del irlandés lo que pronto lo acerque a las ideas del Libertador, ya que la defección del propio coronel que comandaba el cuerpo de “Húsares” al que pertenecía O´Leary, Henry C. Wilson, así como el desacuerdo con la actitud del general José Antonio Páez frente a las insinuaciones de Wilson y los asesinatos cometidos en aquella División del ejercito patriota, lo obligan a solicitar la salida de aquella región para dirigirse a Angostura, donde se hallaba Bolívar, y solicitar su incorporación a un cuerpo criollo para “aprender el castellano” [1]. Aunque al principio de prestar sus servicios a la nueva patria no lo hace cerca de Bolívar sino junto a otros bravos jefes, como los generales José Antonio Anzoátegui, Bartolomé Salom y Rafael Urdaneta, ya en 1820 se encuentra en el séquito del Libertador como Edecán; cargo del que jamás, ni aun después de la muerte de su jefe, se separará.

  Ocupando el cargo de edecán es cundo Daniel Florencio O´Leary tiene sus primeros contactos con el primitivo archivo de Bolívar, pues las funciones de Ayudante de Campo al momento de las acciones de guerra se ven transformadas cuando el Cuartel General del Jefe patriota se halla estacionado o cuando las victorias han convertido dicho Cuartel en Despacho del Presidente.

  Daniel Florencio O’Leary pasó de cronista o narrador a familiares y coterráneos sobre los sucesos que en esta parte del mundo ocurrían, a convertirse en "apóstol" para divulgar al mundo la esencia humanística de las ideas y acciones de Simón Bolívar; y es que sus propias palabras escritas en la “Advertencia” de la parte narrativa de sus “Memorias” [2], así como en numerosas cartas dirigidas a amigos y antiguos compañeros en la gesta independentista, son claras y explicitas. Pero la mayor, y mejor, demostración de aquella fiel devoción y lealtad a los principios del Grande Hombre Americano se pueden ver en lo que se produjo de tal “apostolado” y que se resumen en dos grandes obras: las “Memorias del General O´Leary” y la conservación y ampliación del antiguo archivo de Bolívar hasta convertirlo en el moderno Archivo del Libertador.                          

De la antigua “fracción de O´Leary” a la nueva “sección de O´Leary”.

  Se torna bastante difícil establecer cuál de aquellos dos productos del trabajo tesonero del fiel Edecán fue primero: si escribir las “Memorias...” luego de recibir y ampliar el archivo de Bolívar o haber recibido aquel cumulo de documentos para ampliar sus escritos, tal vez iniciados con los documentos ya reunidos, pues ambas posibilidades parecen estar sustentadas por correspondencia recibida o dirigida por el fiel Edecán en distintas épocas. En esta parte, y para conservar el orden estructural del fondo temático del este trabajo (que no es otro que presentar los hechos significativos que permitan asegurar la autenticidad, integridad e interpretación de la colección documental que hoy conocemos como Archivo del Libertador) nos ceñiremos al proceso de recepción y ampliación del legajo documental por parte del Daniel Florencio O´Leary.

  Recordemos que las persecuciones políticas desencadenadas en Nueva Granada en 1831 a raíz de la muerte de Bolívar arrojaron a la siempre hospitalaria Jamaica a Juan de Francisco Martin (el Albacea) y a Daniel Florencio O´Leary (el Edecán). Y que una vez localizados los diez baúles de papeles que el señor Juan Bautista Pavageau había dejado en aquella isla, decidieron ambos fraccionar en tres aquel acopio, conservar una parte cada uno y remitir la tercera a Pedro Briceño Méndez que se encontraba en Curazao (véase la entrada Archivo fraccionado (1): La parte del Archivo de Bolivar que le tocó a Pedro Briceño Méndez).

  La parte que correspondió a O´Leary fue la comprendida entre los años 1819 a 1830, que es el periodo en que el noble irlandés entra a participar en la Guerra de Independencia y se halla cerca del Libertador, por tanto, es un periodo vívidamente conocido por él y que podría narrar como testigo. En este periodo se desarrollan sucesos capitales para la formación latinoamericana: la creación de Colombia (1819), la campaña sobre Nueva Granada (1819-1820), la Campaña sobre Venezuela (1820-1823), la Liberación del Sur (1822-1825), la creación de Bolivia (1825), Congreso de Panamá (1826), el movimiento de La Cosiata (1826;1830), la Convención de Ocaña (1828), la guerra entre Perú y Colombia (1828-1829), el Congreso Admirable (1830), la muerte del Libertador y la desmembración de Colombia (1830-1831), entre otros.

  Todos aquellos sucesos, junto a las opiniones y acciones que sobre ellos tuvo su principal protagonista, Simón Bolívar, merecían ser contados a las futuras generaciones con la mayor precisión, equidad y justicia que las condición humana pudieran permitir; y para ello era imprescindible contar con documentos que mostraran la verdad tangible y la acercaran a aquellos principios. Fue con esta intención que Daniel Florencio O´Leary solicitó los papeles que su antiguo jefe había guardado. Si desde su llegada a tierras americanas había comenzado a reunir papeles, como el mismo lo dice[3], para informar a sus familiares y amigos sobre los secesos de la aventura en la que había decidió participar, tal interés por contar una historia en la que él mismo era protagonista se incrementaba a medida que iba conociendo en la intimidad al Grade Hombre de América: en la gloria de las victorias y en la amargura de las derrotas; pero siempre en las dificultades que lo rodearon.

  Poco antes de morir Bolívar le encarga a O´Leary que escriba una historia de su vida, como puede verse en el siguiente extracto de una carta del irlandés a su cuñado, y también Prócer de la Independencia, General Carlos Soublette, fechada en Cartagena el 30 de abril de 1831:
“También tengo que rogar a V. un favor. Como V. sabe, hace algún tiempo yo tengo la intención de escribir la vida del Libertador y, habiéndome S.E. hecho este encargo en los últimos días de su vida, en Na. York donde gozaré de reposo pienso dedicarme a este trabajo. [4]

 Creyendo entonces O´Leary que los papeles que él había reunido durante mucho tiempo, junto a los que ahora recibía del archivo de Bolívar serian todavía muy pocos para tan magna empresa, se dedicó entonces a solicitar a viejos amigos y antiguos compañeros de armas más información sobre sus actuaciones en el proceso de independencia, que era en esencia la vida misma de Bolívar.

  Personajes como Bartolomé Salom, Rafael Urdaneta, Jacinto Lara, Juan José Flores, Tomas de Heres, Mariano Montilla, Belfort Wilson, entre otros, accedieron a las solicitudes que el nuevo historiador les dirigía con no poca insistencia; y por medio de ellos logro que otros también contribuyeran con su labor. Con Soublette fue O´Leary especialmente constante en repetir la solicitud de papeles que le pudieran esclarecer los episodios que él desconocía o aquellos en que varias opiniones podían darle más claridad al asunto, como se verá a continuación en los extractos tomados de su correspondencia con aquel, y que presentó Monseñor Nicolás Eugenio Navarro por primera vez en su Prólogo a las “Memorias del General O´Leary” de 1952, que en otras notas hemos citado:

Carta del 21 de julio de 1831, desde Kingston-Jamaica.
“Renuevo la súplica que hice a V. en mi anterior de que me obtenga de los corresponsales del Libertador en ese país copias de las cartas suyas que tengan. V. mismo tiene varias y creo que no tendrá inconveniente en proporcionármelas, pues me servirán esencialmente en una empresa en que me he metido.”

Carta del 17 de noviembre de 1831, desde Kingston-Jamaica.
“También tengo que darle las gracias por los papeles que me ofrece V. y ruego a V. tenga la bondad de remitírmelos aquí. Si los acompañara con algunos apuntes se lo estimaría sobremanera. (…) Murphy no me ha mandado el Correo del Orinoco, pero me avisó que V. se lo había ofrecido. Si el Gl. Urdaneta está en ésa, hágame V. el favor de decirle que he recibido sus papeles, pero que no quiero remitírselos sino por buque de guerra por mas seguridad. En los documentos sobre la vida pública publicados en ésa no he visto el manifiesto trilingüe del G. Morillo; estimaría a V. me lo consiga si se encuentra en ésa. La desaparición del Libertador de la expedición de Ocumare después de la acción de los Aguacates se refiere de diferentes modos. V. podría decirme la verdad. Lo mismo sobre el negocio de Piar, su causa y muerte, y el enredo en Angostura en 19 durante la ausencia del Libertador en campaña. Si hay algún hermano del Gran Mariscal tenga V. la bondad de pedirle algunas noticias suyas desde 19 para atrás, y finalmente disimule estas molestias.”

Carta del 6 de diciembre de 1831, desde Kingston-Jamaica.
“Renuevo mis instancias para que V. me remita cuando le sea conveniente las cartas y papeles que me tiene V. ofrecidos. Cualquier gasto incurrido en recoger y copiarlos corre de mi cuenta y será cubierto así que V. me avise de su importe. Murphy no me ha mandado aún los Correos del Orinoco. No se moleste V. si estas instancias llegan a ser impertinentes, porque tomo un vivo interés en conseguir dichos papeles. No se olvide V. tampoco de lo que he dicho sobre este asunto en mi anterior. Podrá conseguirse una colección de los papeles redactados por Díaz en los tiempos de Morillo. Si no fuera muy cara yo la compraría.”

Carta del 23 de enero de 1832, desde Kingston-Jamaica.
“Deseo sobremanera recibir cartas de V. y los papeles que tuvo V. la bondad de prometerme. Como V. tiene amistad con el Gl. Carreño puede ser que él no tendría inconveniente en proporcionarle las cartas particulares y oficiales y demás documentos que él tiene. Estará V. fastidiado de estos repetidos encargos, pero ya que me he metido en este asunto quiero salir con él.”

Carta del 16 de julio de 1832.
“No sé si V. habrá recibido todas las cartas que hemos escrito a V. pues ningún buque con dirección a Curazao sale de aquí sin llevar algunas. En todas ellas he sido impertinentes con mis encargos, lo que V. debe disimular en un hombre ocioso. Cuando V. tiene un rato desocupado le suplico me refiera V. el suceso de Casacoima y el asunto de Piar tan detallado como permita el tiempo. Agradecería también que V. me aclarase el asunto del Libertador con Miranda cuando fue arrestado.”

Carta del 7 de noviembre de 1832, desde Kingston-Jamaica.
“Siento no tener que agradecer a V. la remesa de las noticias & que le he pedido, mas sin ellas voy para adelante; y a cada uno de VV. le toca su parte, si buena o mala el corrido lo dirá. Los que me niegan sus noticias no deben esperar cuartel. Y por falta de opiniones del Libertador citaré las de VV. que furtivamente o de otro modo pude recoger cuando fui empleado en las Secretarias y estados mayores. A la verdad esperé que V. manifestara más liberalidad, en un asunto que más o menos le toca, particularmente cuando ninguno absolutamente podría proporcionarme datos más positivos sobre los sucesos de años que me son ignorados: éstos son, 14, 17 y 18. Si V. tuviera la bondad de darme noticias sobre los eventos de aquellos años: la retirada de VV. a Barcelona, el regreso del Libertador y sus movimientos hasta unirse con Piar sobre el Orinoco (de las operaciones de este General hasta un poco después de San Félix tengo bastante conocimiento para hacer un bosquejo de ellas), las operaciones hasta la toma de Angostura y Guayana la Vieja, con expresión de la sorpresa de Casacoima &, la causa de Piar &. También estoy impuesto de las medidas posteriores del Libertador hasta fines de 17. Desde entonces estoy en la oscuridad y lo que V. puede darme es una relación de las operaciones de 18. Vea V. que es poco lo que le pido. Prometo reserva. Y en revancha, ofrezco dar a V. una porción de cartas de V. que pude recoger y que le serán interesantes cuando V. quiera regalarnos “Las Memorias del Gl. Soublette”. Si V. no tiene tiempo para nada de esto, présteme V. documentos de donde pueda extraer estas noticias y se los devolveré dentro del tiempo que V. prefije.”

Carta del 12 de febrero de 1833, desde Kingston-Jamaica:
“En la carta de antes de ayer le di las gracias o pensaba darlas por su bondad en la oferta de sus papeles y las indicaciones que me hace con respecto a Restrepo. Este no es capaz de echar una paja a un hombre ahogándose, mucho menos para salvarlo. Pero Montilla le habrá dicho qué especie de pájaro es. No obstante he hecho la diligencia para conseguir por medio de Gual que permita Restrepo que se copie al libro. Nunca fué mi intención publicar sin consultar con V. y Briceño Méndez y todavía me mantengo en la misma idea.”

Carta del 14 de abril de 1833, desde Kingston-Jamaica:
“Le doy a V. un millón de gracias por los apuntes que V. me remitió y que son muy interesantes a la verdad; también por las cartas, aunque no tanto. Sigo con perseverancia con mi empresa pese a quien le pesare, pero me prometo que V. no me acusará de exagerado ni imprudente en mis opiniones, cuando mas de malicioso.”

  Fue de esta manera que el fiel Edecán logró reunir un gran cumulo documental compuesto de cartas originales y autógrafas de Bolívar y otros; copias de cartas por y para Bolívar y otros; memorias, apuntes, periódicos de la época, diversos documentos manuscritos e impresos y toda clase de papeles, que unidos a los que había recibido de los albaceas, pasaron de ser la “fracción de O´Leary” del antiguo archivo de Bolívar recibida en Jamaica a la “sección de O´Leary” que dará inicio al moderno “Archivo del Libertador”, que pronto se establecería en Venezuela pero con un lapso considerable de tiempo en Nueva Granada.


General Daniel Florencio O´Leary (con cerca de 50 años) Colección del Museo Nacional de Colombia.




[1] O´Leary, Daniel Florencio: “Memorias del General Daniel Florencio O´Leary, Narración, Tomo Primero” Prologo de Mons. Nicolás E. Navarro; Imprenta Nacional, Caracas-1952; Tomo Primero, pág. 491.
[2] Ibid.: pág. 3.
[3] Ibid.
[4] Navarro, Nicolás E.: en Prologo a “Memorias del General O`Leary”. Narración, Tomo Primero, Caracas 1952. Pág. XXI

viernes, 21 de julio de 2017

Papeles musicales del CEDIAM-UCV.


El Centro de Documentación e Investigaciones Acústico-Musicales de la Universidad Central de Venezuela (CEDIAM-UCV) es a la fecha el segundo repositorio documental de música y el más importante espacio para la investigación musicológica en Venezuela[1]. Su establecimiento ocurrió 17 de marzo de 1992 y se debe a los profesores Walter Guido (Montevideo 1928-Caracas 2003) y Eduardo Kusnir (Buenos Aires 1939), quienes lo concibieron “como un espacio para la documentación informatizada y para la divulgación de la información musical procesada, tanto a nivel nacional como internacional, así como también para la investigación musicológica y del sonido” por lo que era necesario “recopilar información de la actividad musical en América, difundir la producción de materiales musicales y sistematizar la comunicación entre los diferentes centros existentes [2].

A lo largo de sus 25 años el CEDIAM-UCV ha logrado acopiar una gran cantidad de manuscritos y partituras impresas venidas de diferentes fuentes, en distintos formatos y con el más diverso contenido:

1.   La principal fuente de este material documental han sido los archivos personales de prestigiosos músicos e investigadores venezolanos y extranjeros, tales como

Ø  Archivo Pedro Elías Gutiérrez (1870-1954): pasando de 4.000 títulos, es la colección más extensa y variada del CEDIAM-UCV, y a su vez fue la primera en ingresar, junto al de Margot Cisneros Toro, en el año 2002.
Ø  Archivo Margot Cisneros de Toro (1912-1997): cerca de 200 obras en su mayoría manuscritas, muchas de ellas premiadas en diferentes concursos, como el vals Caracas, la gentil.
Ø  Archivo Humberto Sagredo-Araya (Santiago de Chile 1931-Caracas 1997): donado por su viuda en 1998, son cerca de 100 obras, entre las que destaca Misa Criolla.
Ø  Archivo Eduardo Serrano Torres (1911-2008): donado por el propio artista, contiene más de 100 obras, casi todas manuscritas, tanto de Serrano Torres como de otros compositores.
Ø  Igualmente se conservan manuscritos y partituras impresas originales de Ernesto Magliano, Eduardo Kusnir, Justo Pastor Farías, Graciela Ramos de Pérez, Aída Santana, Oscar Mago, Wilhem Mager, Vladimir Pérez, Juan Bautista Plaza, Margarita Martínez, Walter Guido, y un largo etc.
Ø  Importante es destacar las donaciones realizadas por el maestro Juan Franciso Sans de documentos musicales de finales del siglo XVIII y principios del XIX, entre los que se cuenta un legajo de partituras manuscritas e impresas que pertenecieron a Feliciano Palacios (1730-1793) abuelo materno del Libertador Simón Bolívar. 

2.       El formato papel es sin duda el de mayor presencia en el Fondo CEDIAM-UCV, sin embargo, también cuenta con documentación en microfilms tanto de su propia colección como trasladada de otros repositorios, como es el caso de los archivos de música catedralicia de Ciudad de México y Puebla (México) y el archivo de la Escuela de Música José Ángel Lamas, de Caracas. También dispone de material fotográfico y diapositivas.

3.       El contenido de todo este material abarca la más variada gama de géneros y formas musicales: obras orquestales, corales, así como para diversas conformaciones instrumentales; igualmente estudios, investigaciones y criticas musicales y musicológicas, y otro largo etc., cuyo espacio cronológico se sitúa desde la segunda mitad del siglo XIX hasta nuestros días.

    Ubicado en el edificio de la Biblioteca Central de la UCV, el acervo documental del CEDIAM-UCV está disponible a investigadores, académicos y estudiantes, de pre y post grado, así como al público en general que deseen recuperar su información para sustentar investigaciones, servir de apoyo académico y difundir la producción musical venezolana y latinoamericana.

Cajas libres de ácido que conservan los papeles musicales del CEDIAM-UCV



[1] La colección documental musical no bibliográfica más grande del país es el Archivo Audiovisual del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional de Venezuela (AABNV), que reúne los fondos propios la BNV (adquiridos por compra o donación), el fondo de la Escuela de Música José Ángel Lamas de Caracas (cedidos por convenio en varias entregas) y recientemente la colección de la Fundación Vicente Emilio Sojo,  llegada en el 2016 producto del proceso de liquidación en que entró por parte del Ministerio del Poder Popular para la Cultura a partir del 5 de enero de 2016. La FUNVES era, hasta entonces, el máximo instituto de investigación musicología de Venezuela y uno de los más importantes de Latinoamérica. 
[2] Texto tomado de la página web:/http://www.sicht.ucv.ve:8080/cediam/

viernes, 14 de julio de 2017

Archivo de Miranda-Memoria del Mundo.

Francisco de Miranda, oleo sobre tela de Cirilo Almeida Crespo en 1912
  A Francisco de Miranda se le ha llamado con justicia “El Primer Latinoamericano Universal”, calificación todavía muy pequeña para significar la acción libertaria sin fronteras que guió a este caraqueño durante 45 años.  Este venezolano es, a su vez y por curioso derecho propio, el más mítico de los personajes de la historia latinoamericana. Entorno a él se ha tejido y elaborado un enmarañado mito. Y el mito, cumpliendo su misión histórica de satisfacer irracionales pulsiones que demandan los imaginarios colectivos de los pueblos, se ha encargado de transmutar al personaje de carne y hueso en una leyenda, a veces sugerente y exaltada pero casi siempre acomodaticia y falsificada. Solo él es capaz de desenmarañar ese mito para hacernos comprender la realidad de los hechos y el contexto de los tiempos que le tocaron vivir; y afortunadamente desde 1926 se tiene su testimonio, y el de muchos de los personajes que le conocieron a lo largo de miles de kilómetros recorridos en los cuatro continentes, conservados entre 126 cubiertas que guardan su archivo personal al que él mismo tituló “Colombeia” como indicio de que todo su accionar estaba orientado por una razón: la libertad del “nuevo mundo”.

  Para ofrecer y al mismo tiempo garantizar que esos testimonios de primera mano sean accesibles a la humanidad, quien se halla en una constate búsqueda y reinterpretación del término "libertad", desde el año 2007 los 63 tomos que componen el Archivo de Miranda fueron incluidos en el Registro de la Memoria del Mundo como nueva prueba de la universalidad del pensamiento y acción del Precursor de la Independencia Hispanoamericana.

¿QUÉ ES EL PROGRAMA MEMORIA DEL MUNDO?

  El Programa Memoria del Mundo es una iniciativa de la UNESCO creada en 1992 y destinada a preservar el patrimonio documental del mundo –albergado en bibliotecas, archivos y museos-  como símbolo de la memoria colectiva de la humanidad. Este patrimonio refleja la diversidad de los pueblos, las culturas y los idiomas, pertenece a todos y debe ser plenamente preservado, protegido y accesible en forma permanente y sin obstáculos.

  El primer objetivo del Programa es asegurar la preservación, por los medios más apropiados, de la herencia documental que tiene significado mundial y fomentar la preservación del Patrimonio Documental de importancia nacional y regional. Otro elemento del Programa es lograr la concienciación en los Estados Miembros de su herencia documental, en particular, aspectos de ese patrimonio que sean significativos en términos de una memoria mundial común.

  El Programa busca desarrollar productos basados en esta herencia documental y ponerlos a disposición para una amplia distribución, asegurándose que los originales se mantengan en las mejores condiciones posibles de conservación y seguridad. La Memoria del Mundo es la memoria colectiva y documentada de los pueblos del mundo que, a su vez, representa buena parte del patrimonio cultural mundial. Traza la evolución del pensamiento, de los descubrimientos y de los logros de la sociedad humana. Es el legado del pasado a la comunidad mundial presente y futura.

  La Memoria del Mundo se encuentra en gran medida en las bibliotecas, los archivos, los museos y los lugares de custodia existentes en todo el planeta, pero lamentablemente, un elevado porcentaje de ella corre peligro en la actualidad. Los peligros son múltiples. Por estar compuesto sobre todo de materiales naturales, sintéticos u orgánicos sujetos a la inestabilidad y la descomposición químicas, el patrimonio documental está permanentemente expuesto a los efectos de las calamidades naturales, como las inundaciones y los incendios; a los desastres provocados por el hombre, como los saqueos, accidentes o guerras, y al deterioro gradual que puede deberse a la ignorancia o a la negligencia que hacen que no se le provea del cuidado básico, ni se almacene o proteja debidamente. En el caso de los materiales audiovisuales y electrónicos, también se producen pérdidas por la obsolescencia técnica ocasionada con frecuencia por imperativos comerciales a los que no se atiende sin concebir a cambio materiales o tecnologías más estables con fines de preservación.

  El Programa Memoria del Mundo determina el patrimonio documental de importancia internacional, regional y nacional; lo inscribe en un registro, y otorga un logotipo para identificarlo. Facilita asimismo su preservación y el acceso sin discriminación. Además, organiza campañas para sensibilizar sobre el patrimonio documental, alertar a los poderes públicos, a los ciudadanos y a los sectores empresarial y comercial de las necesidades de preservación y para recaudar fondos. El Programa Memoria del Mundo es un proyecto verdaderamente internacional con una secretaría central, comités internacionales, regionales y nacionales y asociados en los sectores gubernamentales, profesionales y empresariales, lo que le permite mantener una perspectiva global que abarca todos los países y pueblos, cuyos esfuerzos colectivos serán necesarios para conseguir que la Memoria se conserve sin distorsiones ni pérdidas.

  El Programa Memoria del Mundo tiene tres objetivos principales:

a) Facilitar la preservación del patrimonio documental mundial mediante las técnicas más adecuadas, lo cual se puede hacer prestando directamente asistencia práctica, difundiendo consejos e información fomentando la formación, o bien asociando patrocinadores a proyectos oportunos y apropiados.

b) Facilitar el acceso universal al patrimonio documental, mediante actividades consistentes en promover la producción de copias numeradas y catálogos consultables en Internet y en publicar y distribuir libros, CD, DVD y otros productos de manera tan amplia y equitativa como sea posible.

c) Crear una mayor conciencia en todo el mundo de la existencia y la importancia del patrimonio documental, para lo cual se recurre a ampliar los registros de la Memoria del Mundo y a utilizar en mayor medida los instrumentos y las publicaciones de promoción e información. La preservación y el acceso no sólo son complementarios, sino que contribuyen a la sensibilización, ya que la demanda de acceso estimula la labor de preservación. Para ello se fomenta la producción de copias de acceso para evitar una excesiva manipulación de los documentos a preservar.

EL REGISTRO DE LA MEMORIA DEL MUNDO DE LA UNESCO

  El Registro de la Memoria del Mundo es una lista del patrimonio documental que ha sido aprobado por el Comité Consultivo Internacional y ratificado por el Director General de la UNESCO como elemento que cumple los criterios de selección del patrimonio documental considerado de importancia mundial. Mediante este reconocimiento, el patrimonio documental pasa a ser protegido y difundido como tal.

  Las propuestas de inscripción en el registro pueden ser presentadas por cualquier individuo u organización, incluidos los gobiernos y las ONG, aunque se dará prioridad a las propuestas presentadas por el correspondiente comité regional o nacional de la Memoria del Mundo, de haberlo, o bien por su conducto, o en caso contrario mediante la Comisión Nacional para la UNESCO competente. Asimismo, se dará prioridad al patrimonio documental que esté amenazado. Por regla general, estas propuestas se limitarán a dos por país cada dos años. En América Latina y Caribe, 26 países tienen más de 50 registros en el Programa Memoria del Mundo; en el caso de Venezuela tres son los fondos documentales que tiene en el Registro de la Memoria del Mundo:

1) Escritos del Libertador Simón Bolívar (creemos que este registro debería llamarse Archivo del Libertador Simón Bolívar) propuesto por el Archivo General de la Nación, en cuya sede se conserva hoy, e inscrito en 1997;

2) Colección de fotografías latinoamericanas del siglo XIX, también inscrito en 1997 a instancias de la Biblioteca Nacional en cuya sede se conserva, y

3) Colombeia: Archivos del generalísimo Francisco de Miranda, propuesto por la Academia Nacional de la Historia, quien era su custodio pata la fecha, e inscrito en 2007 y conservado también hoy en el Archivo General de la Nación.

  El Archivo de Miranda es uno de los conjuntos documentales más importantes para el estudio de tres procesos históricos trascendentales para la humanidad: la Independencia de Estados Unidos, la Revolución Francesa y la Independencia Hispanoamericana.  El único propósito de Francisco de Miranda fue conservarlo como fuente documental para los estudiosos del futuro, y ese propósito es auspiciado hoy por el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO.

lunes, 10 de julio de 2017

Documentos: “La Elegía del Cuzco”, carta de Bolívar a su tío Esteban Palacios.

 El 10 de julio de 1825 Simón Bolívar escribe desde las cumbres peruanas una de las cartas mas emotivas, por su carga afectiva, que del ilustre caraqueño se conocen.  Dirigida a su tío y padrino Esteban Palacios, quien regresó a Venezuela después de una ausencia de casi 40 años, esta carta mezcla el dolor y la tristeza por los tiempos y parientes idos y el placer por lo que Bolívar llama la "resurrección" de su mas querido pariente. Esteban Palacios había nacido en Caracas el 26 de diciembre de 1768 y se trasladó a España en 1791 para atender los intereses de la familia Palacios Blanco en la península. La carta es una evocación de afectos, momentos y seres que retrotraen al Libertador a la “más tierna infancia”, según él mismo expone en el texto.

 Este documento se localiza en el Archivo General de la Nación, fondo Archivo del Libertador, sección "Memorias del Gral. O´Leary", tomo 47, folios 53 frente a 54 vuelto; y para él Bolívar se sirvió del coronel Juan Santana, que era su Secretario Privado, como amanuense. La firma y rúbrica son autó­grafas del Libertador, así como la antefirma: "su sobrino". Puesto que existen dos originales de esta carta, el que conservaban los herederos de Esteban Palacios y el  que se encuentra en el Archivo del Libertador, todo indica que el documento que aquí mostramos es la primera redacción que se hizo y estuvo lista para ser enviada, y luego por razones hasta ahora desconocidas, fue ligeramente modificado con la redacción que recibió Esteban Palacios. 

 Para la transcripción que de seguidas se presenta se ha respetado la grafía original, incluyendo el tratamiento de respeto "Vmd.", que en la época se leía como "Vuestra merced" y que con el tiempo se sustituyó por "Vd." que hoy se puede leer como "Usted". También se han obviado las palabras o frases que originalmente fueron tachadas y sustituidas, mismas que no aparecieron en la redacción final de este documento.

"Cuzco, 10 de julio de 1825.
Mí querido tío Esteban y buen padrino: ¡Con cuánto gozo ha resucitado Vmd. ayer para mí!
Ayer supe que vivía Vmd. y que vivía en nuestra querida patria. ¡Cuántos recuerdos se han aglomerado en un instante sobre mi mente! Mi madre ¡mi buena madre! tan parecida a Vmd., resucitó de la tumba, se ofreció a mi imagen. Mi más tierna niñez, la confirmación y mi padrino, se reunieron en un punto para decirme que Vmd. era mi segundo padre. Todos mis tíos, todos mis hermanos, mi abuelo, mis juegos infantinos, los regalos que Vmd. me daba cuando era inocente. . . todo vino en tropel a excitar mis primeras emociones... la efusión de una sensibilidad deliciosa... Todo lo que tengo de humano se removió ayer en mí: llamo humano lo que está más en la naturaleza, lo que está más cerca de las primitivas impresiones. Vmd., mi querido tío, me ha dado la más pura satisfacción, con haberse vuelto a sus hogares, a su familia, a su sobrino y a su patria. Goce Vmd., pues, como yo, de este placer verdadero, y viva entre los suyos el resto de los días que la Providencia le ha señalado, y para que una mano fraternal cierre sus párpados y lleve sus reliquias a reunirías con las de los padres y hermanos que reposan en el suelo que nos vio nacer.
Mi querido tío: Vd. habrá sentido el sueño de Epiménides; Vmd. ha vuelto de entre los muertos a ver los estragos del tiempo inexorable, de la cruel guerra, de los feroces hombres. Vmd. se encontrará en Caracas como un duende, que viene de la otra vida y observa que nada es de lo que fue. Vmd. dejó una dilatada y hermosa familia; ella ha sido segada por una hoz sanguinaria: Vmd. dejó una patria naciente que desenvolvía los primeros gérmenes de la creación y los primeros elementos de la sociedad; y Vmd. lo encuentra todo en escombros. . . todo en memorias. Los vivientes han desaparecido: las obras de los hombres, las casas de Dios, y hasta los campos han sentido el estrago formidable del estremecimiento de la naturaleza. Vmd. se preguntará a sí mismo ¿dónde están mis padres?. . . dónde mis hermanos?. . . dónde mis sobrinos? . . . Los más felices fueron sepultados dentro del asilo de sus mansiones domésticas, y los más desgraciados han cubierto los campos de Venezuela con sus huesos, después de haberlos regado con su sangre. . . por el solo delito de... haber amado la justicia. Los campos regados por el sudor de trescientos años, han sido ago­tados por una fatal combinación de los meteoros y de los crímenes. ¿Dónde está Caracas?... se preguntará Vmd. Caracas no existe; pero sus cenizas, sus monumentos, la tierra que la tuvo, han quedado resplandecientes de Libertad, y están cubiertos de la gloria del martirio. Este consuelo repara todas las pérdidas, a lo menos, este es el mío, y deseo que sea el de Vmd.
He recomendado al Vicepresidente las virtudes y los talentos que yo he reconocido en Vmd. Mi recomendación ha sido tan ardiente como la pasión que le profeso a mi tío. Dirija Vmd. al Poder Ejecutivo sus miras, que ellas serán oídas. Al mismo Poder Ejecutivo he suplicado mande entregar, a la orden de Vmd., cinco mil pesos en Caracas, para que pueda Vmd. vivir mientras nos veamos, lo que será el año que viene. Mi orden ha sido al Ministro de Hacienda, para que de Bogotá le manden a Vmd. la correspondiente libranza.
Adiós, querido tío: consuélese Vmd., en su patria, con los restos de sus parientes; ellos han sufrido mucho; mas les ha quedado la gloria de haber sido siempre fieles a su deber. Nuestra familia se ha mostrado digna de pertenecemos, y su sangre se ha vengado por uno de sus miembros. Yo he tenido esta fortuna. Yo he recogido el fruto de todos los servicios de mis compatriotas, parientes y amigos. Yo los he representado a presencia de los hombres; y yo los representaré a presencia de la posteridad. Esta ha sido una dicha inaudita: la fortuna ha castigado a todos. . . tan sólo yo he recibido sus favores. . . los ofrezco a Vmd. con la efusión más sincera de mi corazón.
Su sobrino
SIMÓN."