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sábado, 29 de abril de 2017

Papeles Recuperados: Libros Cantorales del siglo XVIII de la Iglesia San Francisco de Caracas.

(Fotografías Prensa Alba Ciudad)

 Establecido los frailes de la Orden Franciscana desde mediados del siglo XVI en el valle de Caracas, fundan su convento donde hoy se encuentra el Palacio de las Academias. Se estima que es en el año 1593 que se inicia la construccion de la iglesia, anexa al convento y con una estructura muy diferente a la que actualmente se le conoce producto de varias intervenciones, en mayor o menor medida, ocurridas a lo largo de sus mas de 400 años cargados de historicos sucesos[1].

 Una de tales intervenciones se inició a principios del mes de marzo del 2011, en la cual se restauraron varias componentes del edificio eclesial, así como elementos muebles. Durante la intervención fueron localizados en las criptas que corren bajo la sacristía 4 libros manuscritos elaborados en España durante el siglo XVIII. Se trata de libros cantorales escritos mayormente en latín con algunas frases en castellano, que se usaban para recitar oraciones cantadas a diferentes horas del día, como maitines, laudes, tercias, sextas, nonas y vísperas. Estos cantorales de monumentales dimensiones (el más curioso de ellos mide 85,5 cm de alto por 61,7 cm de ancho y 12,5 cm de grosor y tiene un peso de 40 kg.) fueron caligrafiados sobre pergamino con tinta ferrogálica y se encuadernaron con tapas de madera forradas en cuero con remaches de cobre. Estos libros están hermosamente decorados a mano con tintes rojos de gran luz, e incluyen las partituras de los salmos para la adoración. Un quinto libro integra el conjunto de manuscritos localizados en el año 2012, este se escribió sobre papel con igual tinta que los anteriores, una caligrafía semejante pero su contenido trata sobre procesos médicos de la época, siéndole asignada una datación para el año 1700.

 Todos los libros presentaron un gran deterioro en las empastaduras, hojas y tintas, así como mutilaciones en algunas de sus páginas y alta presencia de tierra, hongos e insectos; por lo que fue necesario trasladarlos al Centro Nacional de Preservación Documental ubicado en el edificio de la Biblioteca Nacional de Venezuela. En este espacio, desde mediados del 2014 hasta finales del 2016, se les realizaron los tratamientos correspondientes de acuerdo con pautas internacionales para la restauración de este tipo de documentos, dando como resultado el rescate total de estas joyas del acervo cultural venezolano.[2]

Imágenes del procesos de restauración a los libros manuscritos del siglo XVIII 
(fotos de Adianez Gutiérrez / Prensa IABN)







   Iglesia de San Francisco de Caracas, vista de principios del siglo XIX y vista de principios del siglo XXI.
(imagen de http://comparativas-de-caracas.blogspot.com/)




[1] Uno de tales sucesos fue la proclamación de Simón Bolívar como Libertador ocurrida el 14 de octubre de 1813, ratificando la misma designación que se le dio luego de su arribo a la ciudad de Mérida el 23 de mayo del mismo año.

[2] Fuentes: 
1)Diario Entorno Inteligente, edición digital del 19 de julio del 2015 http://www.entornointeligente.com/articulo/6497264/VENEZUELA-Restauran-libros-del-siglo-XVIII-en-la-Biblioteca-Nacional página consultada el 01-04-2017.

2) Diario Alba Ciudad, edición digital del 11 de junio del 2015  http://albaciudad.org/2015/06/restauran-libros-del-siglo-xviii-en-la-biblioteca-nacional-fotos/ página consultada el 01-04-2017.

3) Web de Ministerio del Poder Popular para la Cultura, sección de noticias del 11 de junio del 2015 http://ministeriodelacultura.gob.ve/index.php/prensa/11-prensaweb/actualidad/8251-restauran-libros-del-siglo-xviii-hallados-en-catacumbas-de-iglesia-san-francisco-de-caracas página consultada el 01-04-2017.

4) Web de la Biblioteca nacional de Venezuela, sección de noticias del 06 de agosto de 2016 http://www.bnv.gob.ve/  página consultada 01-04-2017.  

sábado, 22 de abril de 2017

El Marqués de Rojas sabía dónde estaba el Archivo de Miranda.

  Probablemente se trate del primer venezolano que, luego de más setenta años sin noticias, informará del paradero de los tomos encuadernados que contenían los papeles del Precursor de la independencia hispanoamericana y primer venezolano universal, Francisco de Miranda.


  El Marqués de Rojas, cuyo nombre de pila era José María de Rojas (1828-1907), fue abogado, diplomático y escritor, protagonista de varios capítulos de la decimonónica vida política venezolana; su pluma fue prolija en el campo de la literatura y la historia, al igual que su hermano Arístides Rojas. Íntimamente relacionado con Antonio Guzmán Blanco, acompañó a éste en su misión a Europa en 1863 con el fin de negociar el empréstito conocido como el Empréstito de la Federación. Más tarde, en 1873, el mismo Guzmán Blanco lo envía a España como Ministro Plenipotenciario de Venezuela, con igual designación para París en 1874 y en La Haya en 1875. Desde 1876 hasta 1883 fue Ministro Plenipotenciario y Agente Fiscal de Venezuela en Londres, donde negoció para nuestro país los límites con la Guayana Británica y la revisión del Tratado de Paz, Comercio y Navegación, que se había firmado originalmente en 1825, en la época de la gran Colombia. En 1881, el papa León XIII le concedió el título pontificio de Marqués. Entre sus escritos se cuentan Flores de pascua: Colección de producciones originales en prosa y verso (1849), Biblioteca de escritores venezolanos contemporáneos: ordenada con noticias biográficas (1875), Las fronteras de Venezuela (1891); pero sobre todo destacan Simón Bolívar (1883) y El General Miranda (1884) siendo este último donde hace importantes revelaciones sobre documentos mirandinos.

  En la citada obra del Marqués de Rojas sobre Francisco de Miranda, editada en París por la Librería Garnier Hermanos[1], se encuentran (de la página 1 a la 782) una gran cantidad de documentos (correspondencia, decretos, bandos, etc.) tomados de los originales que pertenecieron al Generalísimo y que se relacionan con su accionar en la revolución francesa, en la expedición de 1806 y la campaña de 1811-1812 en Venezuela[2]. Ahora bien, en la página XXX, correspondiente a la semblanza sobre El Precursor, el autor apunta información clave sobre otro cumulo documental mirandino, hasta entonces perdido:
“…fueron exportados á (sic) Inglaterra después de la catástrofe de 1812, veinte y seis volúmenes manuscritos que reseñan los viajes de Miranda, 18 referentes a la Historia de la Revolución francesa e igual número de volúmenes que contienen todas las negociaciones entabladas por el general. No es de las menos lastimosas entre las muchas desgracias que ocurrieron a este hombre singular, la pérdida del rico tesoro de su inteligencia y de los esfuerzos que hizo durante más de veinte años. Todos los citados manuscritos fueron vistos en Londres y seguramente existen allí. Tal vez tendremos la satisfacción de rescatarlos en breve tiempo.”

  A pesar del sigilo con que llegaron y se conservaron en Inglaterra los papeles de Miranda, para algunos fue noticia su existencia en manos de las autoridades. Estas noticias las obtuvo al Marqués de Rojas quien, en 1884 como arriba apuntamos, las hizo públicas tal vez con la esperanza de acopiar información más certera para dar con la ubicación exacta. Pero ¿quién pudo dar esta información al Marqués 70 años después del arribo a Londres del archivo del Precursor? Sin duda alguna el informante debió tener datos de primera mano, pues los detalles descritos por Rojas en su libro fueron confirmados con casi perfecta exactitud 42 años después, lo cual demostró la veracidad de la información. Quien le proporcionó el valioso acervo documental que dio a la estampa es su libro debió también ser quien le informara de la existencia de otro todavía más grande y hasta ese momento inaccesible. Para el historiador y mirandista de alta talla Carlos Pi Sunyer[3], todos los indicios dejados por el Marqués de Rojas llevan a la forzosa conclusión que el personaje en cuestión fue Leandro Miranda (1803-1886), hijo mayor del Generalísimo. Leandro Miranda pudo conocer de la existencia en Londres del archivo de su padre por varias fuentes: bien por Antonio Leleux (edecán del héroe y responsable de sacar de Venezuela el archivo en 1812[4]), por Tomas Molini (secretario de Miranda desde 1805[5]), John Turnbull (amigo y financista de Miranda desde 1777, quien recibió de este varias comunicaciones desde la prisión de La Carraca y fue su albacea testamentario) o Nicholas Vansittart (amigo del Generalísimo desde 1801, fue Ministro de Hacienda entre 1812-1823 y como tal recibió comunicación sobre la correspondencia entre él y Miranda hallada por las autoridades en Curazao en los baúles confiscados; también era albacea testamentario, aunque luego de la desgracia de Miranda no se ocupó en prestarle ningún favor).

  El caso es que el Marqués de Rojas tenía la certidumbre que los papeles, el archivo de Francisco de Miranda se encontraban en Londres para 1884, obtuvo la información de una fuente fidedigna y la hizo pública con la esperanza “de rescatarlos en breve tiempo”. El tiempo no fue tan breve, pero si suficiente para que un historiador estadounidense rastreara con éxito la ubicación del estimable Archivo de Miranda, tal vez movido por el testimonio del Marqués.




[2]No ha sido posible hasta ahora establecer con exactitud de donde obtuvo El Marqués tales documentos, aunque el mismo deja indicios en esta y otras publicaciones. Lo que se si sabe, varias veces repetido a lo largo de la introducción y semblanza, es que se trataba de originales; y la crítica de restitución ha podido comprobar que también eran auténticos.

[3] Véase su análisis en EL ARCHIVO Y LA CASA DE MIRANDA; Ediciones del Instituto de Estudios Históricos Mirandinos, 1969, págs. 18-24.

[4] Véase la entrada en este Blog “...Y SE PERDIÓ EL ARCHIVO DE MIRANDA.

[5] Es muy probable que Tomas Molini, como secretario, se encargara de dirigir la encuadernación de los manuscritos del Precursor. También se ocupó desde la muerte de Miranda en que sus posesiones en Inglaterra y Francia fueran entregadas a sus hijos y viuda, legítimos herederos de ellas. Es así que en 1817 obtuvo permiso de las autoridades británicas para extraer del archivo de Miranda un catálogo de libros y lista de muebles regados entre París y Londres, por lo cual es forzoso suponer que tuvo acceso a los tres baúles que contenían el archivo y que desde 1814 se encontraba custodiado por las autoridades de aquel país. 

viernes, 14 de abril de 2017

Documentos: Bolívar no practicó nunca el despotismo.

 Pese a la situación de provecho que le proporcionaba su posición militar (General en Jefe del Ejército en campaña), política (Presidente de la República) y social (miembro de las familias más influyentes de la alta clase social de la época) Simón Bolívar jamás ejerció el despotismo como modelo de conducta. Durante años esperó el dictamen de los órganos de justicia sobre un litigio en el que se le disputaban sus derechos sobre una parte de su herencia (El Mayorazgo de la Concepción); y el siguiente documento muestra su postura frente a la propiedad privada, incluso de una persona que ni siquiera se encontraba en el país, lo que lo hacía más desventajado frente al Libertador.

 El documento en cuestión (localizado en el Archivo General de la Nación, fondo "Archivo del Libertador", sección "Memorias del General O´Leary", tomo 44, folio 83) es una carta dirigida a su sobrino Anacleto Clemente, por quien Bolívar sentía especial afecto, que se encontraba próximo a contraer matrimonio y enlazarse con otra familia de mucho poder económico y político.  







TRANSCRIPCIÓN 


“Maracaibo, 18 de setiembre de 1821. 

Mi querido Anacleto: 

He sabido, con mucha satisfacción, por tus cartas, que quieres casarte con Rosita Toro por lo que ya te he mandado la licencia por medio del coronel Briceño. A Melchora Ana le escribo con esta misma fecha felicitándola por este enlace. 

Sobre lo que me dices del trapiche del Guaire, te diré lo que hay: lo compré a su dueño, a pesar de ser un isleño que estaba en Canarias; pero el hijo representó sus derechos. No pagué ni aun el primer plazo, porque no había llegado el término, y por lo mismo, a la entrada de los españoles, el amo lo volvió a tomar, y en su poder se ha arruinado. Si el Estado lo confiscare, nadie tiene más derecho que yo a volverlo a tomar por su valor, que debe ser muy ínfimo, no debiendo venderse los esclavos, ni yo comprarlos, y no teniendo caña ninguna la hacienda. Tú, como apoderado mío, da estos pasos en el caso dicho de que se confisque por el Estado, que yo lo tomaré a cuenta de mis sueldos futuros; pero si no se confisca, yo no tengo con qué comprarlo, y por lo mismo, su propietario debe quedarse con él. 

He sabido que tu madre debe haber venido ya, y Juanica debe haber vuelto también. Me alegraré que estas infelices vuelvan a sus casas. 

Los arrendamientos de San Mateo los recibiré yo cuando llegue el caso.

Manda a tu afmo. tío, 

BOLÍVAR” 

Anacleto Clemente y Bolívar (1796-1886), hijo de María Antonia Bolívar, sobrino del Libertador.
Óleo de la colección de la Casa Natal del Libertador.


lunes, 10 de abril de 2017

El General Carlos Soublette también dejó un voluminoso archivo.

General en Jefe Carlos Soublette, oleo de Martín Tovar y Tovar.
 Carlos Valentín José de la Soledad Antonio del Sacramento Soublette y Jerez de Aristeguieta (1789-1870) fue un auténtico hombre de Estado, pues a lo largo de su meritoria vida desempeñó, con notable acierto, distintos cargos que dieron forma a la naciente República de Venezuela, incluyendo el período como República de Colombia (la grande). Al mes de los sucesos que el 19 de abril de 1810 dieron el primer gobierno autónomo en Caracas, se alista en el ejército y recibe el destino de portaestandarte en un escuadrón de caballería; desde este primer puesto y pasando por el de Edecán del Generalísimo Francisco de Miranda (1812) hasta el de Jefe del Estado Mayor General (1818-1819), se distinguió por su pericia militar y tino organizador. En 1820 es ascendido a General de División y designado Vicepresidente de Venezuela y encargado de la dirección de la guerra; al ser promulgada la constitución de 1821 ocupa el cargo de Intendente y encargado de la dirección de la guerra en los Departamentos del norte de Colombia (la grande). Entre 1825-1827 fue Secretario de Guerra y Marina, y al fracasar la Convención de Ocaña se traslada a Caracas, donde asume la jefatura de Estado Mayor General de la Comandancia General de Venezuela. Disuelto el proyecto de Bolívar de la gran república, Soublette sigue siendo protagonista de la estructuración de su patria, siendo Secretario de Guerra y Marina (1831-1834; 1841-1842), Vicepresidente y Encargado del Poder Ejecutivo (1837-1839) y Presidente Constitucional (1843-1846); además de Jefe de Operaciones (1858-1859), Secretario de Estado en varios gobiernos (1859, 1861,1869), Diputado y Senador en varios Congresos (1830, 1860) y Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario a Europa para tramitar el reconocimiento de la Independencia de Venezuela (1835-1836). Todavía a dos meses de cumplir 80 años se desempeñaba como Secretario de Estado. Finalmente, el General Carlos Soublette muere en 11 de febrero de 1870.  Al decir de Eduardo Blanco en Venezuela Heroica: “Soublette es el Arístides americano. Esforzado en la lucha, prudente en el consejo, á (sic) las condiciones del guerrero une las dotes eminentes del filósofo y del hombre de estado; diplomático hábil, pulcro administrador, obediente á las leyes como soldado y como magistrado; de inteligencia clara y educación muy superior a la de aquellos tiempos, nació predestinado á (sic) muy altos destinos. Colombia y Venezuela ostentarán en sus blasones más de un laurel debido á  (sic)los talentos del héroe de la Popa. Después de combatir al lado de Bolívar, irá á (sic) ejercer la suprema Magistratura de la República. Allí el soldado de Boyacá se transforma en sacerdote de la ley; la libertad halla en él un aliado; la gloria una cabeza diana de llevar las coronas de todos los merecimientos.”[1]

 Con tan dilatada vida de servicio público se debería esperar que el General Soublette fuera el receptor de amplia y variada correspondencia, así como generador de copiosa información y opiniones escritas; y efectivamente lo fue, en ambos casos. El 7 de agosto de 1914 el señor Manuel Hernáiz, nieto del ilustre prócer, entregó en donación a la Academia Nacional de la Historia el archivo personal del general Carlos Soublette, el cual, organizado por el Dr. Vicente Lecuna[2], resultó entonces en 45 tomos encuadernados en forma de colección así[3]:  

Documentos que se ordenaron cronológicamente:



·        Tomo I- Documentos de 1806-1821.
·        Tomos II al VII- Documentos y Copiadores de 1822.
·        Tomos VIII al XII- Documentos y Copiadores de 1823.
·        Tomo XIII- Documentos y Copiadores de 1824.
·        Tomo XIV- Documentos de 1825 a 1830.
·        Tomo XV- Documentos de 1831.
·        Tomo XVI- Documentos de 1832 a 1846.
·        Tomo XVII- Documentos de 1847 a 1872.
·        Tomo XVIII- Impresos varios de distintos años.

Documentos que se ordenaron alfabéticamente:

·        Tomo XIX-Correspondencia y oficios por la letra A.
·        Tomo XX- Correspondencia y oficios por la letra B.
·        Tomos XXI y XXII- Correspondencia y oficios por la letra C.
·        Tomo XXIII- Correspondencia y oficios por las letras D y E.
·        Tomo XXIV- Correspondencia y oficios por la letra F.
·        Tomos XXV y XXVI- Correspondencia y oficios por la letra G.
·        Tomo XXVII- Correspondencia y oficios por la letra H.
·        Tomo XXVIII- Correspondencia y oficios por las letras I, J, K, L, Ll.
·        Tomo XXIX y XXX- Correspondencia y oficios por la letra M.
·        Tomo XXXI- Correspondencia y oficios por las letras M y N.
·        Tomo XXXII- Correspondencia y oficios por la letra O.
·        Tomo XXXIII y XXXIV- Correspondencia y oficios por la letra P.
·        Tomo XXXV- Correspondencia y oficios por las letras Q y R.
·        Tomo XXXVI al XXXIX- Correspondencia y oficios por la letra S.
·        Tomo XL- Correspondencia y oficios por las letras T, U y V.
·        Tomo XLI- Correspondencia y oficios por las letras W, Y y Z.
·        Tomo XLII- Correspondencia y oficios por la letra Z.

Documentos que se ordenaron numéricamente:






















·        Tomo XLIII- Documentos varios.
·        Tomo XLIV-Fragmentos de Documentos.
·        Tomo XLV- Documentos personales del general Carlos Soublette (1789-1861).


Documentos que ingresaron con posterioridad.

Posteriormente, y por distintas vías, se fueron incorporando nuevos documentos que acrecentaron el archivo primitivo, estas nuevas adquisiciones se organizaron continuando la primera numeración, pero solo un conjunto fue encuadernado, los demás se colocaron en carpetas de la siguiente forma:

·        Tomo XLVI- “Cartas a Soublette de Restrepo” (encuadernado).
·      Carpeta XLVII- “Instrumentos de la hacienda Sta. Lucia en la vega de Morpia. Posesión Las Palmas”.
    Carpeta XLVIII- “Cartas 1838-1845. Recibos y cuentas del Gral. Carlos Soublette 1822-1839”. (carpeta)
·        Carpetas XLIX al LI- “Papeles del General Carlos Soublette”
·        Carpeta LII- “Notas Sueltas”
·        Carpeta LIII- “Fotocopias de Cartas. Croquis del Panteón de la familia Hernáiz”.
·        Carpeta LIV- “Fotostatos de cuadro genealógico de la familia Soublette”.
·        Carpeta LV- “Varios. Fotocopias de Cartas”.
·        Carpeta LVI- “Fotografías”.

La colección General Carlos Soublette del Archivo de la Academia Nacional de la Historia se encuentra localizada en el Escaparate VI[4].

Fotografía del General Carlos Soublettte en avanzada edad. S/D.
Copia certificada de la carta de donación del archivo del general Carlos Soublette. Colección Archivo de la Academia Nacional de la Historia, archivo del Gral. Carlos Soublette, tomo 1, folio 360 frente.




[1] Primera edición, 1881. Caracas, Imprenta Saenz, pág. 19.
[2] Por esa época se ocupaba también el Dr. Lecuna de empastar, en la Escuela de Artes y Oficios para Varones, los documentos utilizados por Simón Bolívar O´Leary para editar las Memorias del General O´Leary y que constituirían la sección del mismo nombre del actual Archivo del Libertador
[3] Se extracta la información contenida en ARCHIVO DEL GENERAL CARLOS SOUBLETTE / [compilado por] Naibe Burgos. - Caracas : Academia Nacional de la Historia, 1992. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia; 53. Fuentes para la Historia Republicana de Venezuela .
[4] Archivo de la Academia Nacional de la Historia / introducción y elaboración del índice a cargo de Bertalibia Bossio Penso. - Caracas: 1984. - Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Serie archivos y catálogos; 3 . pág. 37.