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jueves, 30 de noviembre de 2017

Archivo Histórico Teresa Carreño.

Teresa Carreño (cerca de 1915). Colección del Centro Documental Teatro Tersa Carreño

 Con este nombre se designa el conjunto de documentos que pertenecieron a la primera artista venezolana de fama mundial, nacida en Caracas el 22 de diciembre de 1853 y fallecida en Nueva York el 12 de junio de 1917, y que se conservan en el Centro Documental del Teatro Teresa Carreño (CDTTC), junto a otros que se fueron agregando luego de su fallecimiento con el objeto de incrementar las fuentes para el estudio del legado artístico de la caraqueña. Desafortunadamente, no cuenta nuestro país con la totalidad de los documentos que a lo largo de su vida generó y recibió la artista, y que ella misma organizó como su archivo personal, el cual, junto con otros objetos de su uso privado, ha pasado por accidentados trances para llegar a nuestros días como acervo cultural.

 El archivo privado de la virtuosa artista se compone de la documentación que generó y recibió a lo largo de su vida, como su correspondencia con más de 3600 documentos (cartas, telegramas, postales), programas de mano de sus presentaciones, partituras manuscritas e impresas (algunas de su autoría y otras obsequiadas por diferentes autores para ser usadas en sus presentaciones y en las clases que impartía de forma privada); así como contratos, fotografías y recortes de prensa.Todo este acervo documental se encuentra hoy dividido entre dos países: Estados Unidos y Venezuela.

 Una vez que estalla la Primera Guerra Mundial, y siendo Alemania un protagonista clave en aquellos trágicos episodios de la humanidad, la actividad artística y personal de Teresa Carreño se ve fuertemente alterada en el país teutón, donde la venezolana había fijado su residencia desde 1902. Continuas suspensiones de presentaciones, anulación de contratos, pesquisas de su equipaje, acusaciones a ella y sus hijos de espionaje por parte de ambos bandos en conflicto, y un largo etcétera de problemas obligaron a la Carreño y a su esposo Arturo Tagliapetra a fijar nueva residencia en Norteamérica. A Nueva York llega en 1916 a bordo del buque de bandera danesa Oscar II (del que se conserva en el Archivo Histórico Teresa Carreño la lista de pasajeros, entre quienes se cuenta la pianista y su familia). Entre el equipaje de Teresa se encuentra su archivo personal. La llamada “gran manzana” será la última residencia de Teresa Carreño, pues esa ciudad vera morir a la “leona del piano” el 12 de junio de 1917.

 El 21 de agosto de 1941 el Vassar Collage de Nueva York compra, por iniciativa de la profesora de dicha institución Marta Milinowski (quien además fuera discípula y primera biógrafa de Teresa Carreño) una propiedad situada en dicha ciudad donde se encontraban varias pertenencias de “la leona del piano”, entre ellas su archivo personal. Una vez en posesión de aquel rico acervo documental, fue catalogado y pasó a engrosar la voluminosa biblioteca de aquella prestigiosa casa de estudios, donde estaría a disposición de los investigadores. Sin embargo, a mediados de la década de 1950 el Vassar Collage inicia reformas en sus instalaciones, y en aras de disponer de más espacios para sus colecciones bibliográficas y archivísticas, resuelve deshacerse de algunas cosas, entre otras, de varios objetos personales de Teresa Carreño como vestidos, zapatos, carteras, medallas; en cuanto al archivo de la artista, seleccionan lo que consideran de más importancia para los estudios musicales que allí se desarrollan[1], y apartan aquellas cosas que ocuparían un espacio necesario para otras colecciones. En el destino que habrían de tener los objetos personales de la Carreño interviene nuevamente la profesora Milinowski, quien gestiona ante las autoridades venezolanas la recepción de aquel valioso tesoro cultura, incluyendo una buena parte del archivo de Teresa Carreño.

 Finalmente, las gestiones de Milinowski tienen resultado favorable, en primera instancia, con el Ministerio de Educación, quien recibe, en fecha que hasta ahora no ha sido posible determinar, los objetos personales de la gran pianista. Decimos que las gestiones de Marta Milinowski tienen un resultado favorable solo en primera instancia, es decir, en que una institución venezolana aceptara recibir parte de las posesiones personales de nuestra compatriota, pues luego de la admisión por parte del Ministerio de Educación, comenzó un largo peregrinar y dispersión de aquellos objetos y documentos. Una vez en manos de la cartera educativa aquellas piezas de museo y archivo, esta los cedió a la Gobernación del Distrito Federal, quien se desentiende de ellos al traspasarlos al Concejo Municipal de Caracas, que a su vez los entrega en custodia al Museo del Teclado. Entiéndase que todo este juego de “la papa caliente” con objetos de valor artístico y cultural, a los que en más de una ocasión alguno decidió darle un precio comercial, transcurrió desde mediados de la década de 1950 hasta el año 1987.

 En este último año, y bajo la coordinación de Elías Pérez Borjas, para entonces Director General del Teatro Teresa Carreño, se crea en este majestuoso complejo cultural una Sala de Exposición Permanente de los objetos de la artista, y sus documentos se integran al archivo de dicha sala. Se esperaría que, formando parte del complejo cultural más grande y moderno de Venezuela, el archivo de Teresa Carreño recibiera el tratamiento que su valor histórico y cultural ameritaba, y aunque en cierto modo fue así gracias al amor personal de algunos de los trabajadores de esta institución, especialmente del señor Arturo González Ubán quien actuó de curador de la Sala durante casi 20 años,  lastimosamente no concluyó el peligroso peregrinar de los objetos y documentos de Teresa Carreño, pues en el años 2006 por disposición de las nuevas autoridades del Teatro, fue clausurada la Sala de Exposición Permanente, y los objetos que la integraban fueron desordenadamente almacenados en sótanos, incluyendo el archivo de Teresa (ahora incrementado con nueva documentación), hasta que se acordó integrar el ahora llamado Archivo Histórico a las colecciones del Centro Documental Teatro Teresa Carreño, el cual fue creado por resolución administrativa en 1998.

 Hoy, el Archivo Histórico Teresa Carreño, junto con las otras 11 colecciones que integran el CDTTC, se encuentran disponibles para los investigadores del legado cultural, histórico y artístico de la primera venezolana de fama mundial. El catálogo de la colección está en proceso de elaboración bajo el Sistema de Gestión Digital de Información del Teatro Teresa Carreño. Actualmente está disponible en la red local del CDTTC y en lo externo algunos datos se pueden consultar en la siguiente dirección: http://gdifdp.debian78.alejandria.biz/




[1] En la Biblioteca de Archivos y Colecciones Especiales del Vassar Collage se conservan 15 cajas de documentos, sobre todo manuscritos, del archivo privado de Teresa Carreño. Además, en la Biblioteca de música George Sherman Dickinson-Carreño de la misma institución se guardan un conjunto de las primeras ediciones publicadas de la música de Teresa Carreño, así como música publicada por otros autores dedicadas a la venezolana y música orquestal con anotaciones de desempeño escritas por Carreño. El catálogo de los manuscritos de teresa Carreño en el Vassar Collage se puede consultar en esta dirección: https://specialcollections.vassar.edu/collections/manuscripts/findingaids/carreno_teresa.html

sábado, 25 de noviembre de 2017

Despacho del General Dumouriez designando a Francisco de Miranda Teniente General de los Ejércitos de Francia




Procede este interesante documento del propio archivo del Generalísimo Francisco de Miranda (al que él mismo designó con el nombre de “Colombeia”) conservado en el Archivo General de la Nación. Se puede localizar en el Tomo I de la sección “Revolución Francesa”, al folio 63.



Traducción

“En nombre de la República Francesa:

Charles François Dumouriez, Teniente General de los Ejércitos Franceses, General en Jefe de los Ejércitos de Bélgica, en virtud de los poderes que me han sido conferidos por los Decretos de la Asamblea Nacional y por el Consejo Ejecutivo Provisional, nombro y ordeno al ciudadano Francisco Miranda, Teniente General de los Ejércitos de la República, para ir a tomar el mando del Cuerpo del Ejército hasta ahora bajo las órdenes del General en Jefe La Bourdonnaye, llamado a su comando del Departamento del Norte.

Se ordena, en nombre de la República, a todos los oficiales generales, oficiales superiores, a todos los cuerpos militares y administrativos del Ejército, reconocerlo en el mencionado cargo y obedecerle en la ejecución de todas las órdenes que dé, sea en lo militar, político y civil; entregarle comunicación y copia de todas las órdenes e instrucciones que hayan recibido de mí o del General La Bourdonnaye.

En caso de negarse el General La Bourdonnaye a ceder el mando que ha ejercido en Bélgica bajo el pretexto de haber recibido nuevas órdenes para quedarse, el Teniente General Miranda, después de haberle comunicado los poderes que le confío, bajo mi responsabilidad, lo destituirá en mi nombre de todo mando en Bélgica, le ordenará regresar a Francia para ejercer otras funciones que la República le haya confiado, y le obligará a ello en caso de que persista en su negativa.

Hará registrar esta carta de servicio ante la Escribanía de la ciudad de Amberes y de la ciudad de Gante.

Mantendrá las tropas en buena disciplina, y alimentará en ellas este ardor y esta energía republicanos que asegurarán nuestras victorias.

En el Cuartel General de Tirlemont, el 25 de noviembre de 1792, Año 1º de la República.

El General en Jefe del Ejército de Bélgica,
Dumouriez

martes, 7 de noviembre de 2017

Documentos: Carta de recomendación de Andrew Turnbull para el Conde de Shelburne a favor de Francisco de Miranda.

 La personalidad deslumbrante, casi avasallante, de Francisco de Miranda le granjeó a lo largo de su vida la amistad y admiración de distintas personalidades de su época, lo cual quedó registrado en su archivo, que es la fuente primaria para comprender el accionar del gran precursor de la emancipación política y cultural de los pueblos de habla hispana en América.

 La que sigue es una carta de presentación emitida a favor de Miranda por un controvertido personaje de origen escoces residenciado en las colonias británicas de Norteamérica. Se trata de Andrew Turnbull, un antiguo representante diplomático de Gran Bretaña en el Imperio Otomano, de donde paso en 1768 a realizar el intento de colonización organizada más grande proyectado en las colonias inglesas de Norteamérica, conocida como la colonia de Nueva Esmirna, en el actual estado de Florida. Para ejecutar este proyecto, Turbull contó con el decidido apoyo de las autoridades británicas, entre ellos el Conde de Shelburne, quien fuera varias veces Ministro de Estado, influyente líder de la Cámara de los Lores y Primer Ministro de Gran Bretaña; es este personaje, cuyo nombre era William Petty, el destinatario de la carta que ahora insertamos, la cual se encuentra en el folio 99 del tomo 5 de la sección Viajes, Archivo de Miranda en el Archivo General de la Nación.  Seguido de la imagen, acompañamos la traducción al castellano de la carta escrita en inglés.



“Charleston, 2 de noviembre de 1783

 Su Señoría:

 El coronel de Miranda, oficial del ejército español, tendrá el honor de presentar ésta a su Señoría. Conociendo su sensatez, Señoría, sé que no perderá la oportunidad de adquirir el conocimiento e información que guían al estadista, enriquecen la mente y dignifican al hombre y no dudo que presentando a su Señoría este inteligente extranjero y buen observador, le hago un servicio que le resultará agradable. Siendo el coronel Miranda nativo de América del Sur, tiene la ventaja de poseer conocimientos relacionados con la política actual de ese país, del cual nuestra información no es correcta. Creo también, señor, hacer un servicio al coronel Miranda, facilitándole la ventaja de conocer a su Señoría, pues su propósito no sólo es recorrer los países sino conversar con los hombres.

 La señora Turnbull presenta sus respetos a V., su Señoría, y se une a mí en nuestros mejores deseos para la salud y felicidad de toda la familia Shelburne.

 Es con el mayor respeto que tengo el honor de ser, Señoría, su más obediente y humilde servidor.


El Rt. Honorable
Conde de Shelburne .”


Andrew Turnbull (1718-1792). Autor de la carta.
























William Petty, segundo conde de Shelburne (1737-1805)
Destinatario de la carta.